EDUCACIÓN SECUNDARIA

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Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas deliciosas.

lunes, 21 de octubre de 2013

El Romanticismo

Durante la primera mitad de siglo XIX triunfó en toda Europa el movimiento artístico y literario que recibe el nombre de Romanticismo.
El Romanticismo, que tuvo su origen en Inglaterra y Alemania a finales del siglo XVIII, supuso una reacción contra el pensamiento ilustrado. Los románticos no compartían la confianza en la razón de los ilustrados, ya que consideraban que el racionalismo había fracasado en su pretensión de mejorar la sociedad. Esa idea de fracaso provocó un sentimiento de desengaño y pesimismo que motivó la reivindicación de la subjetividad y la fantasía.
El movimiento romántico se desarrolló en un contexto de grandes cambios sociales y políticos que liquidaron de forma definitiva los últimos vestigios del Antiguo Régimen y supusieron el nacimiento de las sociedades modernas. En el plano económico, la incipiente Revolución Industrial trajo consigo importantes cambios, entre ellos la organización de la sociedad en clases basadas en la posesión de la riqueza y la consolidación de la burguesía como la clase social más poderosa. En el terreno político la primera mitad del siglo XIX fue una etapa convulsa, marcada por las revoluciones liberales en toda Europa, que enfrentaban a los partidarios del poder absoluto del rey y los defensores de los modelos democráticos.
Incómodos en la sociedad, los escritores románticos reivindicaban la libertad y los derechos individuales y evocaban en sus obras tiempos pasados y lugares exóticos como forma de evasión de un presente que les disgustaba.
El Romanticismo es un movimiento artístico y literario que reafirma la libertad. También es un estilo de vida caracterizado por la pasión, la melancolía y la tristeza. El hombre romántico vive intensamente sus sentimientos y desde el espíritu de independencia afirma su originalidad. Los románticos esgrimen (defienden) su ideal de libertad política y artística cultivando la excentricidad (extravagancia, rareza) y rechazando las normas establecidas.
1.    LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XIX
A finales del siglo XVIII tuvo lugar la Revolución francesa (1789), que aportó un nuevo marco político, ideológico y social que se extendió por Europa. Se cuestionan el poder absoluto de los monarcas y la sociedad estamental, cuya división en clases se basaba en los privilegios por razón de nacimiento. Frente a ellos se propone un sistema de carácter parlamentario y constitucional que limite los poderes del rey y anule los de la nobleza.La sociedad se divide entonces entre absolutistas (partidarios de mantener los privilegios del rey y la nobleza) y liberales (defensores de un sistema constitucional que garantice los derechos de los ciudadanos).
A estos cambios de carácter político hay que sumar el impacto de la Revolución Industrial, que se inició en Inglaterra a finales del siglo XVIII y se difundió luego por toda Europa a lo largo del siglo XIX. Esta revolución trajo consigo la aparición de una nueva clase social, el proletariado, además de la consolidación de la burguesía como clase dominante y el inicio de la doctrina económica capitalista.
Durante el siglo XIX España vive uno de los periodos más agitados de su historia. Las tensiones políticas se vieron agravadas por la invasión napoleónica, que dio lugar a la guerra de la Independencia (1808-1814).Durante esos añosse promulgó en Cádiz una constitución(la 1ª en España) de signo liberal (1812), que fue abolida cuando el rey Fernando VII reinstauró el absolutismo. En 1833, tras la muerte del rey, su esposa María Cristina es nombrada regente del reino mientras su hija Isabel II no alcance su mayoría de edad. Comienza así un periodo de liberalismo moderado, regresan los intelectuales exiliados y comienza, con treinta años de retraso, el Romanticismo en España. En ese mismo año comenzó la primera guerra carlista entre los liberales, partidarios de Isabel II, y, los absolutistas, partidarios de don Carlos, hermano de Fernando VII. En 1868, se produjo una revolución de carácter liberal “La Gloriosa”, promovida por políticos y militares, que provocó el destronamiento de Isabel II. Entre 1873 y 1874 se instauró la efímera Primera República, a la que siguió la restauración borbónica con Alfonso XII a finales de 1874. El siglo acaba con la pérdida de las últimas colonias en 1898 (Cuba, Puerto Rico y Filipinas).
2.    LA LITERATURA ROMÁNTICA.CARACTERÍSTICAS
Mariano José de Larra, uno de los principales autores románticos españoles, resume con esta afirmación el rasgo fundamental de la literatura romántica: «Libertad en literatura, como en las artes, como en la industria, como en el comercio, como en la conciencia». Una consecuencia de esa defensa de la libertad es el valor que se concede a la originalidad y al individualismo: el escritor debe encontrar su voz y construir un universo propio. Por ese motivo el estilo romántico suele ser muy vivo y retórico, con el fin de resaltar tanto la personalidad del autor como la intensidad de sus sentimientos.Los románticos se lanzan a conseguir obras menos “perfectas”, menos “regulares”, pero más profundas, más íntimas y más sugestivas. Indagan lo misterioso, e imponen los derechos del sentimiento. Su consigna es la libertad en todos los órdenes de la vida, incluido el político.
 Otros rasgos del Romanticismo son los siguientes:
-         La rebeldía. Los románticos cuestionan la moral de su tiempo y los valores burgueses. Por ello, dedican numerosos textos a personajes marginales que simbolizan su actitud rebelde: el mendigo, el ladrón, el pirata…
-         La evasión. El enfrentamiento con la sociedad y la realidad propicia la huida hacia épocas pasadas (especialmente, la Edad Media) y lugares remotos.
-         La proyección en la naturaleza. Los románticos expresan a través de la naturaleza sus emociones: ambientes tenebrosos, paisajes agrestes, mares embravecidos…
-         El nacionalismo. El Romanticismo se interesa por lo que considera manifestaciones genuinas del alma de los pueblos; de ahí que se recojan las formas tradicionales de la literatura y se recopilen las leyendas y cuentos de cada región.
-         El subjetivismo. El sentimiento, la fantasía o la libertad dirigirán la creación artística.
-         Temas: Amor, soledad, libertad…
-         Métrica. Emplean distintos tipos de estrofas y versos. Abundan los poemas largos escritos en tercetos encadenados, silvas, etc. Adquieren importancia los metros tradicionales como el romance, que es una de las estrofas preferidas de la poesía narrativa.
-         Tono. Variable, desde la destreza y la melancolía de algunos poemas, a la poesía exaltada de otros, con ritmos muy sonoros
Los géneros literarios preferidos por los románticos fueron la lírica y el teatro, en los cuales encontraron un vehículo idóneo para la expresión de sus ideales. También cultivaron con asiduidad la novela histórica.
 3.    FUENTES DE LA LITERATURA ROMÁNTICA
En el Romanticismo español influyeron algunos autores extranjeros, entre los que destacan el alemán Johann Wolfgang Goethe y el inglés lord Byron:
Goethe (1749-1832) Es uno de los grandes genios de la literatura universal y autor de dos obras fundamentales en el Romanticismo europeo: Fausto, en la que se relata la historia de un hombre obsesionado con experimentar una vida de intensidad plena, fin para el que contará con la ayuda de Mefistófeles, el demonio; y Werther, una novela epistolar cuyo protagonista, el joven Werther, acaba suicidándose por amor.
Lord Byron (l788-1824) representa el prototipo del poeta maldito romántico. Sus poemas expresan la rebeldía frente a una realidad que le produce hastío y una moral que no comparte.
 4.    LA POESÍA ROMÁNTICA
La poesía del Romanticismo presenta estos rasgos:
·         Se impone la polimetría, de modo que con frecuencia se mezclan versos y estrofas de distinta medida.
·         Los temas predilectos son el amor ideal, la pasión en todas sus facetas, la soledad del individuo en una sociedad que lo rechaza...
·      Se emplea un lenguaje grandilocuente, cargado de interrogaciones, exclamaciones, apóstrofes…
Durante el Romanticismo conviven dos tipos de poesía:
-         Una poesía lírica, se manifiesta el “yo” del poeta que expresa sus sentimientos y la visión del mundo que él tiene. Destacan José de Espronceda, Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.
-         Una poesía narrativa, el autor se limita a contar unos hechos ocurridos en un lugar y en un tiempo; son frecuentes las historias basadas en leyendas. En este tipo de poesía sobresalió Espronceda.
 4.1. José de Espronceda (1808-1842)
José de Espronceda nació en 1808 en Almendralejo (Badajoz). Desde muy joven combatió contra el absolutismo, motivo por el que vivió exiliado hasta 1833. Tras volver a España, continuó su actividad literaria y política hasta su muerte en 1842.
En la obra de Espronceda destacan las canciones y dos extensos poemas narrativos: El diablo mundo, poema inacabado donde plantea temas de carácter filosófico, y El estudiante de Salamanca, en el que recrea el mito de don Juan (joven seductor y libertino).
- Las canciones: Espronceda escribe varias canciones en las que retrata tipos marginales, que simbolizan la rebeldía y la libertad: el mendigo, el verdugo, el cosaco, el reo de muerte… Sobresale la Canción del pirata, uno de los poemas más representativos del Romanticismo.
- El estudiante de Salamanca: En este largo poema narrativo, dividido en cuatro partes, Espronceda renovó el mito de don Juan a través de la historia de don Félix de Montemar. Don Félix seduce y engaña a Elvira, que enloquece y muere de amor. Don Diego, el hermano de doña Elvira, reta a duelo a su burlador y muere en el intento de vengarla. Tras este suceso, el protagonista tiene una serie de visiones sobrenaturales, que desembocan en su propia muerte.
4.2.Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870)
Gustavo Adolfo Bécquer nació en Sevilla en 1836. En su adolescencia estudió pintura, pero a los dieciocho años se trasladó a Madrid decidido a ser poeta. Su vida estuvo marcada por la enfermedad, los apuros económicos y 1os fracasos amorosos. Murió en Madrid en 1870. Tanto Bécquer como Rosalía de Castro están considerados autores posrománticos, pues su labor literaria comienza a partir de 1850, cuando el Romanticismo está en decadencia en toda Europa.
Bécquer cultivó la poesía, recogida en sus Rimas, y la prosa, forma que empleó en las Leyendas.
Dentro de la obra en prosa de Bécquer destacan las Leyendas, una colección de dieciocho relatos, misteriosos y exóticos, publicados en la prensa entre 1858 y 1864.La mayoría de las historias de Bécquer se encuentran ambientadas en la Edad Media y narran un hecho fantástico o sobrenatural. Además, en ellas se recogen numerosos temas y símbolos románticos, como el amor imposible, la amada inalcanzable, el héroe rebelde o maldito, la muerte, el terror, lo sobrenatural, la naturaleza violenta... Algunas de las leyendas más conocidas son: El monte de las ánimas, El miserere, Maese Pérez el organista, El beso…
Las Rimas son un conjunto de poemas breves en los que Bécquer expresa sus sentimientos con un lenguaje natural y melódico, alejado del estilo grandilocuente y efectista de los poetas románticos anteriores. Frente a esos excesos retóricos, Bécquer prefiere formas escuetas, en las que emplea símbolos y recursos sencillos, próximos a los de la poesía popular. De hecho, su obra poética supuso, junto a la de Rosalía de Castro, una auténtica renovación de la expresión lírica.
Tradicionalmente, se han dividido las Rimas en cuatro bloques, según el tema que tratan:
-        La poesía, el genio lírico la creación e inspiración literaria (rimas I-X).
-        El amor ilusionado, esperanzado y optimista (XI-XXIX). En ellas habla de la mujer ideal, el ansia de relación y la plenitud en el amor correspondido.
-        El fracaso y el desengaño amoroso (XXX-LI). Se centra en la frustración, están llenas de un sentimiento de angustia, de soledad y dolor.
-        La soledad, el vacío y el pesimismo vital producidos por la falta de amor (LII-LXXVI). Parte final desesperanzada, dramática; transmite la angustia solitaria y el dolor.
 4.3. Rosalía de Castro (1837-1885)
Encarna la corriente más intimista del Romanticismo. Su obra se inscribe dentro de la reivindicación de la cultura y las lenguas vernáculas (nativas) que nació unida al pensamiento nacionalista romántico. Compuso obras en gallego y en castellano:
Follas novas. Refleja emociones personales y en un grupo de poemas evoca a su tierra.
Cantares gallegos. Utiliza formas populares para evocar costumbres de su tierra y un tono reivindicativo para tratar temas como la inmigración.
 En las orillas del Sar. (En castellano) La poesía se caracteriza por un mayor intimismo que en los libros anteriores, unos versos doloridos, llenos de melancolía y desesperanza, un lenguaje natural y sencillo, y una métrica más variada. El yo lírico comparte sus sentimientos con el paisaje. El ritmo de los poemas es entrecortado, lo que refleja el atormentado sentir de la autora. Predominan los sentimientos de soledad y muerte.
 En su poesía, de aparente sencillez formal, se funde la visión angustiada de la realidad con la nostalgia de la tierra natal. La temática más recurrente es: dolor, soledad, muerte, pesimismo, Galicia…
 5.    LA PROSA ROMÁNTICA
Durante el Romanticismo se cultivaron tanto las obras de ficción como los textos de carácter periodístico.
Dentro de la narrativa de ficción destacan en España las Leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer (ver Bécquer).
En el campo del periodismo destaca Mariano José de Larra, autor de una serie de artículos en los que analiza los hábitos de los españoles.
También en este siglo hubo interés por los temas históricos y legendarios (El señor Bembibre, de Enrique Gil y Carrasco) y tuvieron gran éxito los cuadros de costumbres, en los que se describía la sociedad del momento con una mirada amable (Escenas matritenses de Mesonero Romanos y Escenas andaluzas de Estébanez Calderón), no crítica como en el caso de Larra.
 5.1 Mariano José de Larra (1809-1837)
Nació en Madrid en 1809, pero se educó en Francia, a donde su familia se exilió en 1813. A su regreso a España, Larra fundó dos periódicos: El Duende Satírico del Día (1828) y El Pobrecito Hablador (1832). Desde 1833 publicó artículos con el seudónimo de «Fígaro». Pese a su éxito literario, una profunda crisis sentimental e ideológica le condujo al suicidio en 1837.
Los Artículos de costumbres.
Larra es autor de numerosos artículos periodísticos en los que analiza con extraordinaria agudeza, y una prosa clara y dinámica, las costumbres españolas y la situación del país, que, según su criterio, necesitaba una urgente europeización. En muchos de sus textos emplea una anécdota narrativa para defender sus tesis, haciendo una crítica pesimista y amarga de la atrasada sociedad española y de los males del país. Entre otras cosas criticó: la falta de diligencia de los funcionarios públicos (“Vuelva usted mañana”), la mala educación (“Un castellano viejo”), el matrimonio inadecuado (“Casarse pronto y mal”), aspectos de política nacional (“El día de difuntos de 1836”) y la construcción de viviendas malas y pequeñas (“Las casas nuevas”).
Su lenguaje suele ser muy directo, lleno, a veces, de ironía y de una visión humorística.
6.    EL TEATRO ROMÁNTICO
El teatro de Romanticismo rompe con la dramaturgia del periodo ilustrado o neoclásico.
Los dramaturgos románticos:
-         Rechazan las unidades de acción, tiempo y lugar, ya que concebían la creación como un acto libre y exento de reglas.
-         Dividen la obra en cinco actos o jornadas
-         Mezclan elementos trágicos y cómicos.
-         Sienten predilección por el drama histórico y novelesco, en el que el amor es el tema central.
-         Se inspiran, a menudo, en temas y personajes del teatro clásico español.
-         Suelen elegir como protagonista a un héroe misterioso, rebelde y apasionado, marcado por un destino inevitable y trágico.
-         Ambientan los hechos en espacios lúgubres (tristes, melancólicos, tétricos), ambientes sepulcrales y nocturnos: cárceles, cementerios, iglesias, bosques tenebrosos, ruinas...
-         Emplean un lenguaje muy retórico que presenta por lo común una mezcla de verso y prosa, con gran variedad métrica.
Los dramaturgos más importantes fueron Francisco Martínez de la Rosa (La conjuración de Venecia), Antonio García Gutiérrez (El Trovador), el duque de Rivas y José Zorrilla.
6.1. Ángel de Saavedra, duque de Rivas (1791-1865)
Estrenó en 1835 la obra Don Álvaro o la fuerza del sino, que supuso la consolidación del teatro romántico. La pieza está protagonizada por el típico héroe romántico sometido a un destino trágico que le lleva a matar al padre y al hermano de su prometida Leonor y que desencadenará su propia muerte y la de su amada.
6.2. José Zorrilla (1817-1893)
Plantea bien las situaciones y crea personajes que encarnan el misterio o la rebeldía del héroe romántico.
Destacan sus obras Traidor, inconfeso y mártir (basada en una leyenda sobre el rey don Sebastián de Portugal, desaparecido en una batalla y a quien el pueblo daba aún por vivo) y Don Juan Tenorio, que es su obra más famosa. En ella recreó el mito de don Juan (protagonista de la obra de Tirso de Molina, El burlador de Sevilla, siglo XVII), le añadió rasgos románticos (rebelde, libertino, impetuoso), y creó el personaje literario que encarna por excelencia el mito español. A diferencia de la obra de Tirso de Molina, en la que el protagonista se condena y acaba en los infiernos, en la obra de Zorrilla, don Juan se salva gracias al amor de doña Inés.


Rima XLI. Comentario


Rima XLI
Tú eras el huracán, y yo la alta
torre que desafía su poder.
¡Tenías que estrellarte o abatirme!…
¡No pudo ser!

Tú eras el océano y yo la enhiesta
roca que firme aguarda su vaivén.
¡Tenías que romperte o que arrancarme!…
¡No pudo ser!

Hermosa tú, yo altivo; acostumbrados
uno a arrollar, el otro a no ceder;
la senda estrecha, inevitable el choque…
¡No pudo ser!

Introducción
El poema que vamos a comentar pertenece al libro Rimas del poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Bécquer es un poeta lírico de la segunda mitad del siglo XIX, que cultiva el intimismo en plena época realista.
Dentro de la ordenación de los poemas de Bécquer que realizaron los amigos del poeta en la edición de 1871, esta rima pertenecería al grupo de poemas que hablan, en tono angustiado, del desengaño amoroso.

Análisis
El poema está compuesto por tres estrofas formadas por tres versos endecasílabos y un pentasílabo que se repite. El verso pentasílabo actúa como un pie quebrado y funciona como estribillo. En él se resume la idea esencia, la conclusión tajante de lo que se expresa en el resto del poema.
El texto muestra el gusto de Bécquer por la asonancia, que amortigua la sonoridad y da al poema un tono más íntimo. En este caso, sin embargo, en la mayoría de los versos (salvo el 6º) se repite también la única consonante.
Buscando también difuminar el ritmo, se puede observar la presencia de encabalgamiento en todos los versos. La pausa final separa palabras estrechamente relacionadas, que forman una clara unidad sintáctica: alta/torre, enhiesta/roca, acostumbrados/uno a… el otro a…
La estructura del poema aparece muy marcada. Toda ella está puesta al servicio del tema central: la incompatibilidad de caracteres que separa a los amantes.
La primera y la segunda estrofa guardan un perfecto paralelismo, reforzado por una doble anáfora: “Tú eras el… y yo… / ¡Tenías que… o…!. No sólo se repite la misma estructura verso a verso, sino también el significado, aunque se empleen imágenes distintas. En ambas se contrapone la actitud de la amada y el poeta en idénticos términos.
La última estrofa, aunque difiere en su composición, se pliega también a ese contraste que determina la forma del poema. Predomina en ella los versos bimembres: “hermosa tú / yo altivo”; “uno a arrollar/ el otro a no ceder”; “la senda estrecha/ inevitable el choque”. La contraposición que antes se desarrollaba en dos versos, se concentra ahora en uno, indicando con ello la mayor intensidad de la confrontación que concluye con el expresivo sustantivo “choque”, que resume todo el poema.
El lenguaje de Bécquer es culto, pero fácilmente comprensible. De hecho, el único término que puede suponer cierta dificultad es el adjetivo “enhiesta” (elevada, derecha, firme).
Los adjetivos  (“alta, enhiesta, hermosa, altivo, acostumbrados, estrecha, inevitable”), no son superfluos, sino que contribuyen decisivamente a dotar de expresividad al poema y caracteriza perfectamente a los personajes enfrentados.
Las frases son cortas y la sintaxis muy sencilla. El recurso del encabalgamiento, como se ha dicho antes, proporciona fluidez al verso. En la última estrofa la economía lingüística llega al máximo pues se producen numerosas elipsis verbales, recurriendo a oraciones nominales.
El poema entero es un apóstrofe, pues el autor habla de su amada como si estuviera presente y se dirige a ella como si estuviera presente. El texto es intensamente emotivo pues el poeta recuerda las razones por las que fracasó su relación amorosa, por ello aparecen frecuentes exclamaciones que se concentran al final de cada estrofa.
Como se ha dicho, el poeta recuerda vivencias pertenecientes al pasado. Predomina, por ello, el pretérito imperfecto de indicativo, que da cierta idea de continuidad. Hay que destacar, no obstante, que Bécquer utiliza el pretérito imperfecto cuando habla de su amada: “eras” mientras que recurre al presente cuando habla de sí mismo: “desafía, aguarda”. Parece indicar con ello la continuidad de su actitud en el presente con respecto a la relación. El pretérito perfecto simple del estribillo muestra de forma puntual un proceso consumado; transmite la sensación de algo decisivo e irrevocable.
Destaca también que el poeta especifica a cada paso el pronombre personal sujeto (“tú/ yo”), aunque sea innecesario desde el punto de vista gramatical. Evidentemente, con esa repetición enfática intenta recalcar mucho más el enfrentamiento entre uno y otro.
La naturaleza y actitud de los amantes se refleja primero mediante metáforas tomadas en su mayoría del mundo natural: el huracán y el océano (la amada); la torre y la roca (el poeta). Establece entre ellas una antítesis: huracán / torre  y océano/roca. Hay que destacar, en este sentido, la selección de términos. Bécquer elige dos fenómenos devastadores de la naturaleza (el huracán y el océano) para representar la capacidad destructiva de su amada, su fuerza y su intensidad. Refuerza esta imagen de poder expresándola con una única palabra que lo dice todo por sí misma, mientras que los términos  que lo simbolizan a él (la torre y la roca) están acompañados por una proposición subordinada adjetiva cada una (que desafía su poder y que firme aguarda su vaivén), que explican la resistencia que opone ante la violencia de ella.
La antítesis se da también en “hermosa tú, yo altivo” y en las dos alternativas que metafóricamente se le presentan a ella: estrellarte / abatirme; romperte/ arrancarme. La violencia de las opciones queda reforzada en la aliteración de la /r/. En definitiva, como se resume el verso 10, lo que entra en contraste es el afán combativo de ella (arrollar) y la resistencia al embate (no ceder).
En el verso 11 hallamos nuevas metáforas “la senda estrecha, inevitable el choque”; la segunda viene a ser consecuencia de la primera. Entre estas dos unidades paralelas se produce un quiasmo puesto que se cruzan sustantivos y adjetivos:
senda               estrecha
inevitable        choque
Precisamente, la clave del poema es la personalidad de los amantes que, como hemos visto, son irreconciliables. La amada aparece como una fuerza activa que arremete violentamente y sólo se satisface con arrollar y destruir; en cambio, el poeta se mantiene pasivo, concentrando toda su energía en la resistencia. Uno y otra aparecen poderosos,  inquebrantables, pero sus energías son de signo opuesto. Por eso no caben juntos en la misma senda.
El empleo reiterado de la forma perifrástica “tenías que” subraya la idea de que la disyuntiva se presentaba como algo ineludible; no había otra salida. Los puntos suspensivos dejan la frase en el aire; queda sugerida la conclusión que de forma inequívoca se desprende de lo dicho. Lo mismo ocurre con el verso 11. Acto seguido, el estribillo “¡No pudo ser!” la formulará con toda precisión y rotundidad.

Conclusión
Nos encontramos ante un poema intimista cuyo autor rememora el proceso de ruptura con su amada, situado en un momento ya lejano. Verso a verso analiza las causas de ese desencuentro, que vienen a reducirse a una sola: el choque inevitable entre dos temperamentos demasiado fuertes, incapaces de ceder un ápice. No hay lamentos ni reproches, sólo la rotunda corroboración de una evidencia: “¡No pudo ser!”.






COMENTARIO: Amor eterno Bécquer

Amor eterno,  Gustavo Adolfo Bécquer


Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar:
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.

Este poema fue escrito por Gustavo Adolfo Bécquer, uno de los autores más importantes del Romanticismo. Fue uno de los representantes de la poesía intimista más famosos del romanticismo español. Este movimiento literario comenzó en la primera mitad del siglo XIX, sus principales características son la actitud rebelde y la evasión de una realidad que no les gusta y con la que están en desacuerdo. Bécquer nació el diecisiete de febrero de mil ochocientos treinta y seis y murió el veintidós de diciembre de mil ochocientos setenta. Aunque fuera un autor romántico escribió en una época literaria perteneciente al Realismo.
Su obra más destacada es titulada Rimas, obra a la cual pertenece este poema. Rimas está compuesta por setenta y siete rimas.
El tema de este poema es el amor, el amor eterno, el amor más allá de la muerte. Es un monólogo, una declaración unilateral del artista a la mujer que ama. Aunque el tema del amor es muy amplio, en este poema el autor se concentra exclusivamente en su propio sentimiento, y se vale de varias figuras literarias para resaltar las cualidades de su propio sentimiento. El autor describe al amor como algo divino. Pretende darle un toque trágico, como si no pudiera vivir sin él, que es imprescindible. Dice que pase lo que pase, a él nunca le quitaran el amor, como si se nubla o si llueve, o incluso si se muere, nunca podrán quitarle el amor que siente hacía su amada.
Este poema consta de dos estrofas de cuatro versos cada una. Los tres primeros versos son endecasílabos y el cuarto heptasílabo. Los versos riman de forma asonante. La estructura métrica es la siguiente: 11A, 11B, 11-, 7b, 11A, 11C, 11- y 7c.
En cuanto a los recursos literarios de forma, podemos observar una anáfora en los primeros tres versos en los que se repite la palabra "podrá", podríamos interpretar este mismo recurso en los versos uno, dos y tres para recrear un paralelismo, ya que repite una estructura similar en los tres versos "Podrá nublarse el sol eternamente;" "podrá secarse en un instante el mar:" "podrá romperse el eje de la tierra”. También podemos ver un hipérbaton en el séptimo verso "pero jamás en mí podrá apagarse" en el cual el poeta cambia el orden sintáctico de la oración situando el verbo al final.
Podemos dividir el poema en dos partes según el tema. La primera vendría a ser la primera estrofa en la que presenta algunas cosas casi imposibles que podrían suceder y la segunda sería la segunda estrofa, en la que aclara a que venían los posibles sucesos de la primera y deja claro el tema del poema, el amor, y en esta estrofa, también el amor más allá de la muerte.
En cuanto a los recursos literarios de significado podemos encontrar varias hipérboles, como por ejemplo, en los versos uno, dos y tres, donde plantea situaciones exageradas, de cumplimiento casi imposible o que  sucederán en un lapso de tiempo demasiado lejano, "nublarse el sol", "secarse [...] el mar" y "romperse el eje de la tierra". También podemos encontrar dos epítetos: en el cuarto verso "débil cristal" y en el sexto "fúnebre crespón". El cristal como material ya es un material débil de por sí mismo, es fácil que se rompa y un crespón es una tela que se lleva en señal de luto, no es imprescindible reiterar-lo con el adjetivo "fúnebre" que recuerda que la situación implica un difunto o algo triste y oscuro. Encontramos una personificación en los versos cinco y seis "Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón", en la cual el autor le aplica una cualidad humana a la muerte, la de cubrirle con un crespón, aunque esto en realidad sea una metáfora. La metáfora consiste en que la expresión "cubrirme con su fúnebre crespón", significa que le mate o que se le lleve la muerte, es decir, que muera. Es un símbolo muy peculiar el de utilizar el símbolo de la muerte presentandolo en el poema como si, realmente, fuese una persona, este recurso se ve mucho en la poesía en general, pero sobretodo en las obras románticas, que suelen tocar mucho el tema de la muerte.
En conclusión, podemos decir que este poema es un típico ejemplo de poema romántico en el que se tratan temas como el amor y la muerte. El símbolo del amor más allá de la muerte es muy utilizado por Bécquer ya que tiene varios poemas que tratan de exactamente lo mismo. Bécquer tiene muchísimas poesías con tema amoroso ya que le dedicaba la mayoría a su amada, Josefina Espín. Podíamos deducir que este poema es típico del autor porque se nota mucho que es una de sus rimas, también porque es muy corta. Gustavo Adolfo Bécquer siempre fue un autor que meditó mucho sobre tres temas en concreto: la creación poética, el amor y la muerte. Aunque el poema parezca estar dedicado a alguien y es una bonita declaración amorosa, podemos notar que el poeta no deja de hablar de sí mismo y de sus sentimientos. Esto representa una de las características típicas del Romanticismo, en la que los autores le daban mucha importancia al "Yo". Podemos atribuirle a este poema también una sensación de que el poema está inacabado, muy típica del Romanticismo. Esto se hace notar en que el poema sea tan corto y el autor no nos haya acabado de contar realmente su historia.
Este poema tiene una sencillez única en la que nos dice muchas cosas y nos transmite tantos sentimientos, en tan solo ocho versos. Me gusta la manera en que personifica la muerte como si fuera humana y como utiliza, sutilmente, el tema del amor más allá de la muerte.

Kenny Fletcher y la Máquina del Tiempo

Trailer Presentación de la Novela

jueves, 17 de octubre de 2013

COMENTARIO "Volverán las oscuras golondrinas"


INICIACIÓN AL COMENTARIO DE UN TEXTO POÉTICO

Apartados del comentario:
0. Lectura del texto.
1. Localización (Autor, obra, época literaria,…).
2. Resumen del texto y formulación del tema.
3. Estructura externa (métrica) e interna (disposición de las ideas).
4. Estudio del lenguaje poético siguiendo los distintos planos del lenguaje: fónico, sintáctico y semántico.
5. Opinión personal.

0.      LECTURA DEL POEMA

"Volverán las oscuras golondrinas"

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales,
jugando llamarán;

pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha al contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
esas... ¡no volverán!

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aun más hermosas,
sus flores se abrirán;

pero aquellas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
esas... ¡no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón, de su profundo sueño
tal vez despertará;

pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... desengáñate,
¡así no te querrán!
Gustavo Adolfo Bécquer
1. LOCALIZACIÓN
La rima LIII de Gustavo Adolfo Bécquer pertenece al libro de poemas titulado Rimas, publicado póstumamente en 1971 tras la muerte de su autor. Es un libro compuesto por 79 rimas que reflejan la visión romántica de Bécquer y las preocupaciones propias de su mundo interior: la concepción de la poesía como una facultad inmanente del ser humano y la presencia de un amor idealizado e inalcanzable que conduce inexorablemente al poeta hacia la soledad y la muerte. En cuanto a su clasificación temática, se encuentra situada en el último apartado de dicha obra, (que comprende las rimas LII hasta la LXXIX), apartado en el que ve reflejada la soledad del poeta.

2. RESUMEN Y TEMA
Esta composición nos muestra el dolor que siente Bécquer tras la ruptura con su amada y el sentimiento de nostalgia que le atenaza al recordar algunos momentos del pasado. La rima desarrolla en cada una de sus partes una misma idea: Las golondrinas que presenciaron su amor no volverán a ser las mismas, ni tampoco las madreselvas que los dos enamorados contemplaban, al igual que las palabras de amor que otros amantes susurren en los oídos de la mujer. De esta forma se establece un paralelismo entre los tres elementos (golondrinas, madreselvas, palabras de amor) y la vivencia interior de Bécquer. Los primeros se repetirán cada primavera; lo vivido por Bécquer, nunca volverá a repetirse.

3. ESTRUCTURA
En cuanto a la métrica, el poema se compone de seis estrofas iguales, distribuidas de dos en dos, según el siguiente esquema métrico: 11-, 11A, 11-, 11A.
Por lo que respecta a la estructura interna, las 6 estrofas se distribuyen en tres apartados diferentes, que a su vez se organizan mediante un contraste muy marcado, según se indica a continuación:
-1ª parte (versos 1-8): Las golondrinas que fueron testigo del amor volverán de nuevo pero no serán las mismas.
-2ª parte (versos 9-16): Las madreselvas florecerán de nuevo en primavera, pero no serán las mismas.
3ª parte (Versos 17-24): Las palabras de amor sonarán de nuevo en los oídos de la dama, pero no reflejarán la misma pasión que le transmitieron las palabras de Bécquer.
Si observamos, cada uno de los apartados se desarrolla por contraste, mediante una estructura sintáctica repetitiva: Se trata de tres oraciones coordinadas adversativas, introducidas por el mismo nexo de enlace: la conjunción “pero”, situada al inicio de la segunda, cuarta y sexta estrofa.

4. LENGUAJE POÉTICO (PLANOS FÓNICO, SINTÁCTICO Y SEMÁNTICO)
4.1. Plano fónico:
Predomina el tono enunciativo a lo largo de todo el poema, salvo en el último verso de cada uno de los apartados en que hemos dividido la rima. En ese momento, Bécquer rompe el tono enunciativo e introduce una suspensión (el uso de los puntos suspensivos) y una exclamación (“¡no volverán!”, “¡no te querrán!”), que reflejan una fuerte emoción en el autor.
4.2. Plano morfosintáctico:
Encontramos numerosos recursos literarios que emplea Bécquer con la intención de resaltar la idea central: el paralelismo de los tres apartados no hace sino confirmarnos que el amor sentido por los amantes no volverá a repetirse, a pesar de que cada primavera se produzcan los mismos acontecimientos (la llegada de las golondrinas y la floración de las madreselvas). A este fin se encamina también el empleo del polisíndeton en el verso 21 (“Pero mudo y absorto y de rodillas”) con el que se pretende indicarnos que el amor de Bécquer ha sido muy intenso.
4.3. Plano semántico:
Destacamos la presencia de numerosos recursos semánticos en la descripción idealizada de la naturaleza que rodeaba la experiencia del amor. Las golondrinas se hacen humanas mediante el uso de la personificación, repetida dos veces (golpean los cristales como si estuvieran jugando y aprenden los nombres de los enamorados).
Asimismo, las madreselvas, se convierten en cómplices de los amantes, pues, gracias a una acertada personificación, el rocío del amanecer que cae sobre sus hojas se transforma en lágrimas que tiemblan de emoción.

5. OPINIÓN PERSONAL
El poema comentado refleja con exactitud la visión romántica de Bécquer: el concepto del amor como una experiencia cargada de dolor y la presencia de una naturaleza idealizada, que se hace eco, al humanizarse, de los sentimientos del poeta. Todo ello expresado a través de metáforas muy elaboradas y de una estructura basada en el paralelismo y el contraste.

4º ESO