EDUCACIÓN SECUNDARIA

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Amar la lectura es trocar horas de hastío por horas deliciosas.

lunes, 27 de octubre de 2014

Comentario de El Cid

COMENTARIO DE TEXTO DEL POEMA DE MIO CID, fragmento del Cantar del destierro.
Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró.
Sesenta pendones lleva detrás el Campeador.
Todos salían a verle, niño, mujer y varón,
a las ventanas de Burgos mucha gente se asomó.
¡Cuántos ojos que lloraban de grande que era el dolor!
Y de los labios de todos sale la misma razón:
"¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!"

De grado le albergarían, pero ninguno lo osaba,
que a Ruy Díaz de Vivar le tiene el rey mucha saña.
La noche pasada a Burgos llevaron una real carta
con severas prevenciones y fuertemente sellada
mandando que a Mío Cid nadie le diese posada,
que si alguno se la da sepa lo que le esperaba:
sus haberes perdería, más los ojos de la cara,
y además se perdería salvación de cuerpo y alma.
Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas
de Mío Cid se escondían: no pueden decirle nada.
Se dirige Mío Cid adonde siempre paraba;
cuando a la puerta llegó se la encuentra bien cerrada.
Por miedo del rey Alfonso acordaron los de casa
que como el Cid no la rompa no se la abrirán por nada.
La gente de Mío Cid a grandes voces llamaba,
los de dentro no querían contestar una palabra.
Mío Cid picó el caballo, a la puerta se acercaba,
el pie sacó del estribo, y con él gran golpe daba,
pero no se abrió la puerta, que estaba muy bien cerrada.
La niña de nueve años muy cerca del Cid se para:
"Campeador que en bendita hora ceñiste la espada,
el rey lo ha vedado, anoche a Burgos llegó su carta,
con severas prevenciones y fuertemente sellada.
No nos atrevemos, Cid, a darte asilo por nada,
porque si no perderíamos los haberes y las casas,
perderíamos también los ojos de nuestras caras.
Cid, en el mal de nosotros vos no vais ganando nada.
Seguid y que os proteja Dios con sus virtudes santas."
Esto le dijo la niña y se volvió hacia su casa.
Bien claro ha visto Ruy Díaz que del rey no espere gracia.
[…]

ESTRUCTURA EXTERNA.

Se trata de un fragmento en verso perteneciente al Cantar del Destierro del Poema de Mío Cid. Es un texto fundamentalmente narrativo y descriptivo, aunque también encontramos diálogo en estilo directo a partir del verso 28, en el que la niña intenta convencer al héroe que salga de la ciudad; por tanto, en este fragmento también encontramos argumentación: No nos atrevemos, Cid, a darte asilo por nada, /porque si no perderíamos los haberes y las casas, /perderíamos también los ojos de nuestras caras. (V. del 31 al 33)
Desde un punto de vista métrico hemos de anotar las siguientes características: los versos son amétricos, aunque tienden a regularizarse en 16 sílabas; por tanto, son versos compuestos de arte mayor, con una cesura que divide los versos en hemistiquios desiguales -heterostiquios. La rima es asonante en todos los versos, por tanto continua. Los versos forman dos series, cada una con una rima diferente: la primera del verso 1 al 7, con rima aguda en o; y la segunda, del verso 8 al 37, con rima llana en a-a.

ESTRUCTURA INTERNA.
Podemos señalar los siguientes núcleos temáticos del texto:
*1/7: Descripción de la entrada del héroe en la ciudad de Burgos seguido por sus huestes y también descripción de la compasión que sienten sus habitantes por la injusticia que sufre.
*8/17: Los burgaleses no pueden saludar ni recibir en Burgos al Cid porque una carta real ha prohibido albergarlo.
*18/26: El Cid viendo tal recibimiento se dirige a la posada donde habitualmente se hospedaba, pero nadie le abrió a pesar de los gritos de la hueste que acompañaba al héroe.
*27/37: La única que se atreve a explicar ese mal recibimiento es una niña.

TEMA.
Recibimiento hostil que los burgaleses hacen al Cid al pasar éste por la ciudad, a consecuencia de una orden real.

RESUMEN.
Los burgaleses al ver pasar al Cid y sus hombres sienten lástima de él, pero se esconden en sus casas porque una carta del rey prohíbe bajo amenazas severas hospedar al caballero. En esta tesitura el Cid se dirige a donde se alojaba otras veces y comprueba que no le abren ni ante las voces insistentes de sus hombres ni con la patada que da enfurecido a la puerta él mismo. Tan solo una niña se atreve a hablar para rogarle que no les comprometiera porque una carta real había prohibido darle alojamiento.

ANÁLISIS DE LA FORMA.

Plano prosodemático.
La entonación predominante es la enunciativa como corresponde a una narración de unos hechos que acaecen a unos personajes que no se identifican con el juglar narrador. Las acciones se desgranan en la historia sin que el narrador proyecte su subjetividad, nada más que cuando expresa el dolor de los burgaleses con enunciados exclamativos 5 y 7: ¡Cuántos ojos que lloraban de grande que era el dolor! /Y de los labios de todos sale la misma razón: / "¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!"
Nos encontramos varios vocativos con una entonación exclamativa -apóstrofes: Campeador, 31 y 34, al igual que el epíteto épico de 28: Campeador que en bendita hora ceñiste la espada.

Plano morfosintáctico.
Los adjetivos del texto no son muchos. Hay que tener en cuenta su carácter narrativo y dinámico. En cuanto a la clase de adjetivos los hay especificativos y pospuestos: noche pasada (10), gentes cristianas 16; antepuestos: grandes voces, real carta. Tal vez los más interesantes sean los adjetivos del 11: llevaron una carta con severas –epíteto- prevenciones y fuertemente sellada –adjetivo ponderado con un adverbio. De manera especial se describe la orden a la que tienen tanto miedo como para no dar acogida al Cid. Hemos de tener en cuenta que esos mismos adjetivos los repite la niña al final del texto 30.
Los verbos son muchos con lo que el texto adquiere mucho dinamismo. La variedad de tiempos verbales tiene que ver con el acto comunicativo en el que se desarrolla el discurso; es decir, hemos de figurarnos al juglar rodeado de público que va contando, describiendo, representando la historia...; con el afán de aproximar los hechos pasados al momento del recitado. Esta alternancia de tiempos evita la monotonía narrativa.
Así nos encontramos con: pretéritos perfectos, que es un tiempo narrativo, entró 1, asomó 4...; pretéritos imperfectos, que se usa sobre todo en las descripciones, salían a verle 3, lloraban 5, osaba 8, escondían 17...; presentes de indicativo, con valor de presente histórico [1]: lleva 2, sale 6, tiene 9, tienen 16, pueden 17, se dirige 18

La sintaxis está acorde al carácter descriptivo/narrativo del texto: abundan las estructuras sintácticas propias de este discurso: simples 1/7, 22, 23: Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró. / Sesenta pendones lleva detrás el Campeador. / Todos salían a verle, niño, mujer y varón, /a las ventanas de Burgos mucha gente se asomó; coordinadas 8/9: De grado le albergarían, pero ninguno lo osaba, / que a Ruy Díaz de Vivar le tiene el rey mucha saña y en los versos 24/26, 36737; subordinadas sustantivas de CD de estilo indirecto: 10/15: mandando que a Mío Cid nadie le diese posada, / que si alguno se la da sepa lo que le esperaba: / sus haberes perdería, más los ojos de la cara, / y además se perdería salvación de cuerpo y alma.
En el texto hay algún detalle que pone de manifiesto la eliminación de todo lo accesorio: el diálogo de la niña con el Cid no hay verbos introductorios ni respuesta de éste. Hay que recordar que el juglar no puede ´enrollarse`.
La transmisión oral por medio del canto o del recitado se muestra en la aparición de figuras retóricas relacionadas con la repetición que favorecen el ritmo. Es el caso de los elementos binarios (“los cuerpos y las almas”, “los bienes y las casas”).
Encontramos las siguientes figuras literarias desde este plano del lenguaje: pleonasmos muy propio de los cantares: V. 3 Todos salían a verle, niño, mujer y varón, en el verso 5, Cuantos ojos que lloraban y en el verso 14, más los ojos de la cara.

Plano léxico-semántico.
La mayor parte de los sustantivos son concretos. Estamos ante una narración de hechos acaecidos a unos personajes. En general, el léxico es sencillo.
Nos encontramos con epítetos épicos, que son una característica de los cantares de gesta y que sirven para caracterizar de una manera rápida y repetitiva a los principales personajes: campeador que en bendita hora ceñiste espada, 28.
Los principales campos semánticos que encontramos se refieren a:
*Hospedaje: albergarían, dar posada, puerta cerrada, abrir, los de dentro, acogeros...
*Sentimientos de odio, ensañamiento: saña, no osar decir, miedo al rey, prohibir, no tener la gracia, no contestar palabra.
*Tropa militar: guerreros, grandes voces, espoleó, su caballo, estribo, patada. Campeador, descabalgaba, espada.
Como hemos visto en los anteriores planos, apenas encontramos figuras literarias. La narración busca despertar el interés por la historia en sí misma, sin hacer uso de adornos literarios. Tan solo encontramos las siguientes metonimias: ¡Cuántos ojos que lloraban de grande que era el dolor! 4, y ...de los labios de todos sale la misma razón... 6; se utiliza ojos en vez de personas y labios por boca.

ANÁLISIS DEL CONTENIDO

Nos encontramos con un fragmento que pertenece al primero de los cantares, al Cantar del destierro, cuando Alfonso VI expulsa a su vasallo de las tierras de Castilla. En este sentido es necesario recordar unas de las características de la épica castellana, que es su base histórica: casi todos los personajes que aparecen en el cantar existieron realmente; y también los hechos que protagonizaron fueron ciertos. Esto no quiere decir que el cantar sea un documento exclusivamente histórico.
Este carácter realista también se puede observar en otros detalles: los lugares en los que se protagonizan los hechos existen: Burgos, Santa María...; los gestos descritos por el juglar referidos al héroe son los propios de una persona de carne y hueso que se encuentra en la situación del Cid: como cuando no le abren la puerta y enfadado da una patada a la puerta... Estos detalles nos hacen verosímil la narración.
Sin embargo, y como ya he comentado anteriormente, no todos los hechos narrados son históricos. En este fragmento nos encontramos con un pasaje, el del encuentro del Cid con la niña, que con toda seguridad es de invención del juglar. Y no está mal colocado. Se establece una antítesis temática muy efectiva: la dureza militar de una tropa en camino del exilio es contrapuesta a la emotividad de una niña que ruega al héroe que no haga nada que pueda comprometer a los habitantes.
Otro aspecto a comentar son las notas que el juglar utiliza para caracterizar al héroe: la admiración de popular, -los burgaleses se identifican con el Cid, al que consideran un buen noble.
Algunas notas más que se pueden observar en el texto que identifican a los cantares de gesta son: su métrica irregular ya comentada, el anonimato en cuanto a su autoría, los hechos narrados se refieren al reino de Castilla...
El texto es un reflejo de la sociedad y de la historia medieval: el Cid es un personaje medieval. Reconquista tierras a los moros, pero también lucha contra otros nobles cristianos, algo normal de esa época.
Hay otro dato curioso cuando en el verso 16 se afirma: Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas... ¿Tan solo se compadecían los cristianos? ¿Todos los habitantes de Burgos eran cristianos? No, sabemos que hay otros habitantes de religión judía que probablemente les diera igual la suerte del Cid. Hemos de recordar como antes de salir de Burgos engaña a unos judíos haciéndoles creer que un arca llena de arena contenía todas sus riquezas.
Por último, hay que señalar que el género literario que refleja el mundo de la nobleza es la épica, así como el de la lírica es propio del pueblo más bajo.

CONCLUSIONES

Poema épico en versos amétricos con tendencia a regularizarse en 16 sílabas -hexadecasílabos-, rima monorrima asonante. Los versos forman series irregulares.
El poema muestra una gran agilidad narrativa conseguida gracias a la presencia de numerosos verbos. En cuanto los tiempos, quizá lo más resaltable es el uso del presente continuo o histórico por la gran plasticidad con la que presenta las escenas.
El juglar no utiliza ningún recurso ornamental: no hay figuras retóricas.
Además, hemos de resaltar la habilidad del juglar para pasar de un ambiente guerrero a un ambiente más humano y tierno, como es el pasaje de la niña.
Por último, señalar el carácter relista y verídico del texto.

OPINIÓN PERSONAL

Este texto es muy interesante porque es muy representativo de la épica en general y de la obra en particular, sobre todo por la capacidad narrativa-interpretativa del juglar.

EL LIBRO DE BUEN AMOR "La historia de Don Melón y Doña Endrina"

La historia de don Melón y doña Endrina

Haciendo caso, pues, a don Amor, Juan Ruiz contrata los servicios de Trotaconventos para que le ayude a
conquistar a la viudita doña Endrina de Calatayud. La ha visto en una plaza y se ha enamorado de ella [653]:

¡Ay Dios! ¡Quán fermosa viene doña Endrina por la plaça!
¡Qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garça!
¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, que buenandança!
Con saetas de amor fiere cuando los sus ojos alça.

Don Melón de la Huerta (en quien, como hemos dicho, se ha transformado el Arcipreste) se decide a hablarle, pero ella se muestra reacia a sus requiebros. En vista de ello, pide ayuda a Trotaconventos. La cual no es -
como será en la Celestina- un personaje diabólico. Juan Ruiz poseía un talante jovial, y pinta una vieja urdidora y entrometida, con rasgos repugnantes compensados por el hecho de que los amores de Melón y Endrina acabarán en boda ..(Todo el episodio tiene la intención moral de prevenir contra esas mujeres perversas que, con piadosa apariencia, minaban la voluntad de las jóvenes incautas). Pero hela ya aquí comenzando su trabajo [723-727]:

La buhona con famera va taniendo cascaveles
meneando de sus joyas, sortijas e alfileles.
Decía: -«¡Por fazalejas! ¡Conprad aquestos manteles!»
Vídola doña Endrina; dixo: -«Entrad, non receledes.»

Entró la vieja en casa; díxole: -«Señora fija,
para esa mano bendicha quered esta sortija.
Si vos non me descobrierdes, dezirvos é una pastija
que pensé aquesta noche». Poco a poco la aguija.

-«Fija, siempre estades en casa encerrada.
Sola envejeçedes; quered alguna vegada
salir, andar en la placa con vuestra beldat loada:
entre aquestas paredes non vos prestará nada.

En aquesta villa mora muy fermosa mancebía,
mancebillos apostados e de mucha loçanía;
en todas buenas costunbres creçen de cada día,
nunca veer pudo omne atán buena conpañía.

Muy bien me resciben todos en esta mi pobredat;
el mejor e el más noble de linaje e de beldat
es don Melón de la Uerta, mancebillo de verdat:
a todos los otros sobra en fermosura e bondat.

Doña Endrina no se fía ni de la vieja ni de las intenciones de Don Melón. Pero acaba yendo a casa de trotaconventos. El mancebo finge pasar por casualidad, y llama con gran violencia. He aquí su maligno asombro al encontrar allí a su amada [877]:
«¡Señora doña Endrina, vos la mi enamorada!
Vieja; ¿por esto teníades a mí la puerta cerrada?
¡Tan buen día es hoy este que fallé atal celada! so
Dios e mi buena ventura me la tovieron guardada.»

Los designios de don Melón y de la vieja se cumplen, y Endrina increpa así a esta [882]:

Doña Endrina le dijo: «¡Ay viejas tan perdidas!
A las mujeres trahedes engañadas, vendidas;
ayer mill cobros me davas, mill artes, mill salidas;
ay, que só escarnida, todas me son fallidas .»

Pero Trotaconventos pone fin a tanta desesperación, con esta sentencia[890]:

-«Pues que por mí dezides que el daño es venido,
por mí quiero que sea el vuestro bien avido:
vos sed muger suya, e él vuestro marido;
todo vuestro deseo es bien por mí conplido.»

COMENTARIO DE EL LIBRO DE BUEN AMOR

Ay, Dios, cuán hermosa viene doña Endrina por la plaza!
¡Ay, qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garza!
¡Qué cabellos, qué boquita, qué color, qué buenandanza!
Con saetas de amor hiere cuando los sus ojos alza.

Pero tal lugar no era para conversar de amores;
acometiéronme luego muchos miedos y temblores,
los mis pies y las mis manos no eran de sí señores,
perdí seso, perdí fuerza, mudáronse mis colores.

Unas palabras tenía pensadas para le decir,
la vergüenza ante la gente otras me hace proferir;
apenas era yo mismo, sin saber por dónde ir;
mis dichos y mis ideas no conseguían seguir.

Hablar con mujer en plaza es cosa muy descubierta
y, a veces, mal perro atado está tras la puerta abierta;
es bueno disimular, echar alguna cubierta,
pues sólo en lugar seguro se puede hablar cosa cierta.

-"Señora, la mi sobrina, la que en Toledo vivía
a vos se encomienda mucho, mil saludos os envía;
si hubiese lugar y tiempo, por cuanto de vos oía,
tendría placer en veros y conoceros querría.

"Deseaban mis parientes casarme en esta sazón
con una doncella rica, hija de don Pepión;
a todos di por respuesta que no la querría, no.
¡Mi cuerpo será de aquella que tiene mi corazón!"

Luego, hablando en voz baja, dije que disimulaba
porque toda aquella gente de la plaza nos miraba;
cuando vi que se marchaban y que ya nadie quedaba
comencé a decir la queja de amor que me lastimaba.

(LOCALIZACIÓN)

El fragmento que vamos a comentar pertenece al Libro de Buen Amor, obra del Mester de clerecía dentro del periodo de la Edad Media, más concretamente de la alta Edad Media que se caracterizaba por un sistema feudal, cuya sociedad era estamental y teocéntrica.
Fechado en 1330 y de cuyo autor, un tal Arcipreste de Hita, no hay datos concluyentes. Narra, a través de una autobiografía ficticia, sus aventuras amorosas que acaban siempre en fracaso.
La obra está dividida en cinco partes:

1. Una introducción donde el autor explica el sentido e interpretación del libro.
2. Una autobiografía ficticia del autor, que consiste en narrar sus amores con distintas mujeres, ayudado por Trotaconventos.
3. Una narración de los amores de don Melón y doña Endrina.
4. Una colección de ejemplos, fábulas y cuentos, que sirven como enseñanza moral y cierre de los episodios.
5. El relato alegórico de la batalla de don Carnal y doña Cuaresma.
       
Este fragmento pertenece a la tercera parte donde se narran los amores de don Melón y doña Endrina. En él se nos presenta a Don Melón enamorado de Doña Endrina a la que pretende declarar su amor.
En cuanto a la métrica es de destacar la polimetría propia de este texto. El autor utiliza la cuaderna vía para la narración, como observamos en este fragmento, y el villancico o zéjel para las composiciones religiosas.
El realismo es la característica estilística que resalta en esta obra: se representa a toda la sociedad de la época dando una visión realista de la misma. Además, este autor utiliza la sátira, el humor y el tono juglaresco junto con la mezcla de lo culto y popular.
Parece que la intención del autor era moralizante, enseñar a los hombres que deben seguir el Amor Divino y no el amor carnal, pero a lo largo de la obra observamos la ambigüedad en su intención ya que parece ofrecer técnicas para disfrutar de los placeres carnales más que para evitarlos.

(GÉNERO)

Se trata de un texto narrativo escrito en verso que corresponde al Mester de clerecía. Se utiliza la cuaderna vía: versos alejandrinos, monorrimos con rima consonante como se puede observar en el fragmento que estamos comentando.
Además de la tipología narrativa, encontramos la descripción sobre todo en la primera estrofa donde Don Melón alaba la belleza de Doña Endrina. El diálogo se halla entre la quinta y sexta estrofa, donde el propio Don Melón transcribe el comienzo de su conversación con Doña Endrina utilizando el estilo directo.
Los autores del Mester de Clerecía eran conscientes de estar escribiendo para la posteridad y por tanto cuidan el lenguaje.
La finalidad del Mester de clerecía era didáctica y, en este sentido, esta obra pretende enseñar el buen camino a los jóvenes para que no pequen. Esta actitud está ligada al contexto en el que se inscribe, donde el poder de la iglesia lo abarcaba todo y amedrentaba al pueblo analfabeto. La técnica de la autobiografía es novedosa y no la volveremos a encontrar hasta El Lazarillo de Tormes. Encontramos en esta obra un personaje muy importante, La Trotaconventos, que en el S.XV dará lugar a La Celestina de Fernando de Rojas.
En este fragmento, se nos muestra a Don Melón profundamente enamorado de Doña Endrina a la que intenta declarar su amor. La finalidad didáctica se puede apreciar en la idea del amor como enfermedad que enloquece al que cae en sus garras.

(TEMA Y RESUMEN)

El tema principal del fragmento es el deseo de don Melón de expresar su queja de amor a doña Endrina. Como temas secundarios, se distingue el miedo a las habladurías de la gente (“Hablar con mujer en plaza es cosa muy descubierta/ es bueno disimular, echar alguna cubierta/ pues sólo en lugar seguro se puede hablar cosa cierta”), y la importancia del dinero entre las clases burguesas (“Deseaban mis parientes casarme con una doncella rica, hija de don Pepión”).
Respecto a los tópicos literarios presentes en el texto, podemos diferenciar los siguientes: loco enamorado, ya que el protagonista parece perder la razón por el amor de la amada (“acometiéronme muchos miedos y temblores/ los mis pies y las mis manos no eran de sí señores/ perdí seso, perdí fuerza, mudáronse mis colores/ apenas era yo mismo/ mis ideas no conseguían seguir”…); y quejas del enamorado (“Cuando vi que se marchaban/ comencé a decir la queja de amor que me lastimaba”).

(ESTRUCTURA)

El fragmento presenta una clara estructura narrativa que se puede dividir en las siguientes partes:
 a) Planteamiento (versos 1-8): don Melón expresa lo que siente cuando ve a doña Endrina en la plaza y cómo pierde el control de sus acciones.
b) Nudo (versos 9-26): con la excusa de darle recuerdos de su sobrina, don Melón se acerca a la dama intentando disimular ante toda la gente que los mira.
c) Desenlace (versos 27-28): finalmente, cuando todos se marchan, el protagonista expresa su queja de amor a doña Endrina.
La estructura del fragmento es lineal, pues la acción se desarrolla en orden cronológico. Sin embargo, el hilo narrativo se ve interrumpido en la estrofa cuarta, en la que el autor introduce una reflexión de carácter didáctico acerca de cómo hablar a una dama en un lugar público.
En cuanto al narrador, se utiliza la primera persona protagonista, lo que lleva a interpretar el texto (y la obra) como una autobiografía del arcipreste, aunque ello nunca fue corroborado. Los personajes que aparecen en este fragmento son don Melón, protagonista y personaje arquetípico que parece encarnar una caricatura del “loco enamorado”; doña Endrina, que representa la dama delicada por la que suspira el galán; don Pepión, personaje que simboliza la nueva burguesía y que sólo es mencionado en el texto; y la gente de la plaza como personajes fugaces. Como vemos, los personajes se corresponden con el tono humorístico que predomina en la obra, en este caso, disfrazado en los nombres elegidos para los amantes (nombres de frutas: don Melón y doña Endrina –ciruela silvestre, arañón, pacharán-) y el de don Pepión (nombre de moneda castellano-leonesa de los siglos XII y XIII, en representación de su riqueza).
El tiempo es externo ya que es el tiempo real objetivo de la historia, puede medirse en unidades cronológicas concretas y permite medir la duración de la acción.
El espacio según su ubicación es abierto, ya que se desarrolla en una plaza, (hablar con mujer en plaza es cosa muy descubierta…) y según su relación con la realidad es real y verosímil.

(FORMA)

El análisis métrico nos muestra el uso de la cuaderna vía, estrofa característica del Mester de Clerecía, aunque los versos en su mayoría son hexadecasílabos, según se detalla a continuación:

¡Ay, Dios, cuán hermosa viene 8 doña Endrina por la plaza! 8 (16) A
¡Ay, qué talle, qué donaire, 8 qué alto cuello de garza! 7 (15) A
¡Qué cabellos, qué boquita, 8 qué color, qué buenandanza! 8 (16) A
Con saetas de amor hiere 8 cuando los sus ojos alza. 8 (16) A
Pero tal lugar no era 8 para conversar de amores; 8 (16) B
 acometiéronme luego 8 muchos miedos y temblores, 8 (16) B
 los mis pies y las mis manos 8 no eran de sí señores, 7 (15) B
perdí seso, perdí fuerza, 8 mudáronse mis colores. 8 (16) B

 La rima es consonante, si bien en la primera estrofa los versos riman en asonancia.
Algunas figuras literarias que se pueden identificar en el fragmento son las siguientes:
En la primera estrofa encontramos el uso de la exclamación retórica en los tres primeros versos. Además, podemos observar la anáfora en los versos 1 y 2: “¡Ay, Dios…/ ¡Ay, qué talle…”. También se emplea el paralelismo (determinante exclamativo + sustantivo) junto con la enumeración en y el asíndeton en el verso 3: “¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buenandanza!”. Las metáforas las hallamos en el verso 2, “¡qué alto cuello de garza!” y en el verso 4, “con saetas de amor hiere…”.
En la tercera estrofa, nos encontramos con un hipérbaton en el primer verso: “Unas palabras tenía pensadas para le decir”.
Volvemos a encontrar el empleo de la exclamación retórica en el último verso de la sexta estrofa: “¡Mi cuerpo será de aquella que tiene mi corazón!”.
Por otro lado, merece especial mención el uso de rasgos juglarescos en la obra del arcipreste. En este fragmento en cuestión aparece el estilo directo, lo que otorga frescura al texto y lo acerca al “habla viva” del pueblo. El empleo del refrán “mal perro atado está tras la puerta abierta” en el verso segundo de la cuarta estrofa, tiene el mismo sentido que el empleo del estilo directo, pues se trata de un rasgo característico de los juglares. En esta misma línea, el uso del diminutivo “boquita” en el tercer verso de la primera estrofa, también es propio del habla popular.

(CONCLUSIÓN)

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miércoles, 8 de octubre de 2014



LA ILÍADA





LA ODISEA



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Rapto de Helena, Gavin Hamilton - Dominio Público
Rapto de Helena, de Gavin Hamilton. 
Escritas hace cerca de 3.000 años, la Ilíada y la Odisea se convirtieron en la base literaria de la Grecia Clásica e influyeron decisivamente en toda la cultura occidental, hasta nuestros días. Homero, a quien se atribuye su autoría, es el poeta más célebre de todos los tiempos. Por ello resulta conveniente realizar un resumen que nos brinde una visión general de estas obras y de su contexto histórico.

Homero, el aedo supremo

Aunque se discute si realmente existió o fue sencillamente un personaje inventado por la tradición popular, el nacimiento de Homero se ubica entre los siglos IX y VIII A.C., en Quíos (aunque al menos otras 9 ciudades se atribuyen su cuna).
Se dice que era un aedo, es decir, un poeta que recitaba sus propias obras en público, con ayuda de un phorminx (una especie de lira); que era ciego (de hecho, se afirma que su nombre proviene de las palabras griegas antiguas ho me horón, “el que no ve”), y que murió en la isla de Íos.
Además de las dudas sobre su propia existencia, la polémica sobre distintos aspectos de sus poemas ha sido constante a lo largo de estos siglos. Así, se discute si realmente fue el autor de la Ilíada y la Odisea, o si estos corresponden más a una tradición oral en la que distintos aedos fueron agregando material hasta obtenerse una versión final. No existen, sin embargo, suficientes pruebas como para aceptar que una u otra posición sea la verdadera.

La Ilíada

La Ilíada  es un poema épico que consta de 24 cantos o rapsodias, con 15.693 versos en total, y narra un fragmento de la guerra de Troya (Ilión, en griego), originada por el rapto de Paris, príncipe de Troya, de la bella Helena, la esposa de Menelao, rey de Esparta. Éste organiza una expedición para recuperarla, con la ayuda de otros reyes y señores griegos, y asedia Troya durante 10 años, hasta que, utilizando un ardid, el famoso Caballo de Troya, logra entrar en la ciudad y arrasarla.
Luego de diferentes episodios y batallas, en las que los dioses intervienen en favor de uno y otro bando, el nudo argumental surge con la muerte de Patroclo, el mejor amigo de Aquiles, en manos de Héctor, hermano de Paris y jefe de los ejércitos troyanos. El deseo de venganza hace que Aquiles termine reconciliándose con Agamenón y vuelva a intervenir en la guerra, asesinando a Héctor y arrastrando su cadáver varias veces alrededor de los muros de la ciudad.Sin embargo, el poema se centra sólo en los últimos 51 días del conflicto, en torno a la furia de Aquiles, el famoso guerrero casi inmortal, hijo de la diosa Tetis y del rey Peleo, por el desaire de Agamenón, hermano de Menelao y jefe de las tropas griegas, que lo despoja de la esclava Briseida. Aquiles decide retirarse de la batalla hasta que obtenga una reparación adecuada.
Aquiles se niega a entregar el cuerpo de Héctor, hasta que el padre de éste, el rey Priamo, acude en secreto, arriesgando su vida, al campamento de Aquiles y ruega por la devolución de sus restos. Aquiles, conmovido, los entrega y concede 11 días a Priamo para los funerales de Héctor, al final de los cuales el ejército griego continuaría con la batalla.

La Odisea

A su vez, la Odisea, dividida también en 24 cantos, narra las aventuras de Ulises (Odiseo), uno de los reyes y mejores guerreros griegos de la Guerra de Troya, para regresar a su casa, en la isla de Ítaca, donde lo espera su esposa, Penélope, y su hijo, Telémaco. Esta travesía le toma otros 10 años.
La obra consta de 3 partes bien diferenciadas. En la primera Homero describe los sufrimientos y dificultades de Penélope y de Telémaco, ante el asedio de otros señores del reino, que pretenden tanto el trono como desposarse con la esposa de Ulises; incluye el viaje que hace Telémaco en busca de su padre.
En el segundo tramo, se describen en detalle las aventuras de Ulises, que éste narra al llegar a la corte del rey Alcínoo, y que incluyen cíclopes, sineras y hechiceras. Se destaca la astucia utilizada por Odiseo para salir con éxitos de trances mortales.
Los cantos finales relatan el regreso de Ulises, de incógnito, a Ítaca, sus preparativos para vengarse de los pretendientes al trono y las escenas en las que finalmente mata a todos ellos, hasta lograr un acuerdo con sus familias para recuperar la paz en la isla.

El caballo de Troya y el talón de Aquiles

Dos aspectos sobresalen de la obra homérica que se han convertido en parte del habla y cultura populares. En primer lugar, la historia del caballo de Troya. Los griegos hacen creer a los troyanos que se han retirado y que han dejado la escultura en madera de un caballo inmenso como ofrenda a los dioses. Dentro de éste, sin embargo, se esconden soldados griegos.
Los troyanos llevan el caballo dentro de la ciudad, y en la noche, cuando la mayoría está borracha por las celebraciones, aquellos salen, abren las puertas de la ciudad y permiten el ingreso del resto del ejército griego, que mata a la mayoría de los troyanos y arrasa la ciudad.
Curiosamente, este episodio no se narra en la Ilíada, sino someramente en la Odisea. Su desarrollo es parte de obras posteriores, de diferentes autores. Algo similar sucede con la muerte de Aquiles, que tampoco es descrita en ninguna de las dos obras fundamentales de Homero.
La narración de que su madre, la diosa Tetis lo sumergió en el lago sagrado Estigia para volverlo inmortal, pero dejó de mojarle un talón (por donde lo sostenía) y que, al final de la Guerra de Troya, Paris lo mató con una flecha al herirlo en ese punto, es fruto también de obras escritas años después, como el poema Aquileida, de Estacio.

lunes, 28 de abril de 2014

SINTAXIS


Chic@s ahora que estamos con sintaxis me ha parecido muy útil un  videoblog que he encontrado. Se llama sintaxisfacil.blogspot.com.es, en él podréis encontrar muchísimos ejercicios relacionados con la materia para poder preparar mejor los exámenes y, lo mejor de todo, con SOLUCIONES, para que vosotros mismos podáis corregirlos. Espero que os guste y os resulte útil, el enlace es: